Certificación Contador Público México

Dr y C.P.C. Francisco Sinhué Contreras Rangel

Integrante de la Comisión de Síndicos y PRODECON

El 20 de octubre de 2025, el SAT (Servicio de Administración Tributaria) ha dado una mala noticia, pero esperada. A través del “comunicado 53/2025” (SAT, 2025) dio a conocer sus criterios de programación de auditorías, aludiendo que será una práctica de transparencia, con el fin de mantener los preceptos originales y constitucionales de equidad y reciprocidad, es decir, cobro parejo de los impuestos, entre otras cosas.

 

Más allá del impacto mediático, este comunicado redefine la relación entre el fisco y las empresas, abriendo una nueva era de fiscalización intensiva que exige estrategia, control y visión.

 

Pero, veamos, ¿qué quiere el SAT con este comunicado? Posiblemente, si seguimos divididos como hasta hace unos meses, algunos pensarán que busca avisar que aquellos que han atentado contra el gobierno y sus arcas serán puestos contra la pared; habrá otros que pensarán que el SAT solo quiere mostrar terror en los contribuyentes.

 

En mi muy particular punto de vista, el SAT lo único que quiere es hacerse notar. ¿Porqué? El comunicado trae datos y cifras y, según mis maestros de la tres veces honorífica Escuela Superior de Comercio y Administración del diez veces honoríficoInstituto Politécnico Nacional, “los datos son poder”, porque los datos, al ser datos duros (con cantidades y cifras), son difíciles de refutar o debatir; en pocas palabras, no necesitas comunicar que harás algo que ya tienes claro que lo debes hacer.

 

Sin dudar, estos comunicados del SAT, más allá del miedo que puedan generar, solo hacen pensar la siguiente pregunta: ¿cómo puede una empresa protegerse y actuar estratégicamente frente a esta nueva fiscalización?

 

Entonces, ¿qué quiere realmente el SAT? Bueno, no busca otra cosa más que alinear a los contribuyentes, continuar con sus expectativas de recaudación y seguir cubriendo a los verdaderos defraudadores del erario.

 

Y si no me crees, dice el comunicado, en otras palabras: “Auditaré a aquellos que tengan tratos con factureras, nomineras, simuladores, abusen de los estímulos fiscales, aquellos que hagan importaciones con aranceles reducidos, no paguen retenciones de sus empleados, etc.”, también dice que tiene ubicada la cantidad de empresas que lo hacen y nos dirige una muestra. Ok, ok, ok… entonces, si el SAT sabe quiénes son las factureras, nomineras y todas aquellas empresas fraudulentas, ¿por qué no solo las audita y las elimina, y con ello cierra la llave de la ilegalidad y evita que los contribuyentes caigan en malas prácticas?

 

Por lo pronto, amigo contribuyente y contador, estamos cada día más en un estado de indefensión, ya que a esto debemos agregarle la poca transparencia y nula independencia del poder judicial, la inestabilidad en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, el golpe a la ley de amparo, entre otros.

 

Ahora bien, pensando en qué hacer para mantener la estabilidad del empresario ante estas noticias, no me queda más que recomendar cuatro puntos:

  1. Reforzar el control interno y la trazabilidad fiscal con base en sus momentos de causación
  2. Revisar relaciones con proveedores
  3. Reforzar el cumplimiento en las retenciones con base en los momentos de pago y la debida provisión de estas
  4. Anticiparnos, siempre anticiparnos.

 

No se trata de temer, sino de entender la nueva forma de hacer, de entender la nueva lógica de la autoridad. Ante una “hiperfiscalización”, la supervivencia no se basa en temer o esconderse, sino en la transparencia, trazabilidad y control interno. Ojo, el control interno no es una obligación, es una ventaja competitiva y siempre será más rentable una estrategia que un juicio.

 

Concluyo, el comunicado comentado no solo representa un aviso de fiscalización, sino un recordatorio de que la autoridad avanza hacia un modelo de fiscalización y control basado en datos, con inteligencia artificial, con cruces automáticos de información. La era de la “revisión preventiva” ha llegado; debemos asumir nuestra responsabilidad, y como diría mi gran amigo y colega el C.P.C. Walter López, “hoy la fiscalización y revisión comienza con algoritmos y termina en tribunales”.

 

Por todo lo anterior, desde la Comisión de Síndicos y PRODECON, quiero sugerir 5 puntos, además de las recomendaciones antes descritas, los cuales son:

  1. Auditoría preventiva: Realiza revisiones internas periódicas para detectar inconsistencias entre CFDI, declaraciones presentadas y contabilidad electrónica.
  2. Capacitación continua: Actualizar al personal contable y administrativo sobre los criterios del SAT y PRODECON (Procuraduría de la Defensa del Contribuyente).
  3. Reforzar la política de cumplimiento fiscal: Implementar un manual para establecer procedimientos donde se documenten la ejecución, revisión y autorización de aquellas operaciones relevantes o importantes.
  4. Apoyo de la tecnología: Uso estratégico de sistemas de gestión contable con trazabilidad de datos que permita detectar errores y arroje alertas tempranas.
  5. Acompañamiento profesional: buscar asesoría especializada que interprete los comunicados de la autoridad y revise el impacto directo a tu organización.

 

Es momento de “consciencia fiscal” ante la “hiperfiscalización”; temer es parte del juego, anticiparse es la solución, sin olvidar que la única defensa real y efectiva ante cualquier adversidad es el uso de la contabilidad transparente y confiable, el control interno efectivo y la capacitación constante.

 

 

Bibliografía

SAT. (20 de 10 de 2025). Obtenido de https://www.gob.mx/sat/prensa/sat-da-a-conocer-criterios-de-programacion-de-auditorias_053_2025?idiom=es

 

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