La gestión de la calidad como columna vertebral del cumplimiento tributario Inicio > Blog > Revista Excelencia Profesional > Edición especial: La gestión de la calidad, precursora del éxito en las firmas > La gestión de la calidad como columna vertebral del cumplimiento tributario 01 de septiembre de 2026 Mtro. Fernando Martínez Coss Especialista en gestión tributaria digital L.E. Alberto Salinas Alva Despacho digital Signature En este artículo: Introducción 1. La calidad como instrumento de transformación institucional 2. La estandarización como generadora de confianza 3. Medir para mejorar: la importancia de los indicadores 4. La evolución hacia la calidad de la información 5. De la mejora continua a la prevención de riesgos tributarios Conclusiones Referencias De la calidad en el servicio a la calidad de la información: lecciones aprendidas dentro del Servicio de Administración Tributaria (SAT) durante tres décadas en el servicio al contribuyente. Introducción La calidad es un término que siempre ha estado presente en la historia de la vida económica, puesto que un producto o servicio de calidad había sido considerado como aquel con mayor valor por el costo que podría representar su producción o prestación, siendo esto un diferenciador en los distintos mercados sin que aún existieran normas claras de los requisitos que debían cumplir los bienes o servicios siendo la calidad una cuestión subjetiva, no obstante una vez que llega la Revolución Industrial la producción masificada de artículos incursiona el concepto de estandarización que busca que todo se hiciera de forma ordenada siguiendo un patrón especifico en la producción de bienes con las mismas características y funcionamiento, por lo que no solo era producir artículos iguales sino también impactó la generación de piezas intercambiables como repuestos para atender fallas en las maquinas o artefactos, lo que detono una especial atención en la ejecución de los procesos que permiten ejecutar esas tareas que dan origen al producto o que constituyen el servicio. Esto ha cambiado y evolucionando con el paso del tiempo surgiendo así instituciones que se enfocaron en documentar especificaciones que ayudarán a la estandarización globalizando así una metodología, a través de la gestación de documentos con las mejores prácticas identificadas que fueran aplicables a las distintas industrias atendiendo a la necesidad de un estándar internacional que sustituyera las normas nacionales y modelos de aseguramiento de calidad existentes, dando pauta a la publicación de una serie de Normas ISO-9000 en 1987, en este sentido la ISO 9001 buscaba brindar una serie de elementos que las organizaciones puedan adoptar para proporcionar productos y servicios de calidad generando así confianza en estas empresas. A lo largo de 13 años se identificaron cambios necesarios, por lo que para el año 2000 la Organización Internacional de Estandarización fusionó las normas 9001, 90002 y 9003, dando origen a la Norma ISO 9001-2000 con un enfoque basado en procesos, la mejora continua y la satisfacción del cliente. La gestión de la calidad ha sido, durante más de medio siglo, uno de los pilares del desarrollo organizacional. Su aplicación permitió a las empresas estandarizar procesos, reducir errores, incrementar la satisfacción de sus clientes y consolidar modelos de mejora continua que hoy constituyen una ventaja competitiva. Sin embargo, la economía digital y la evolución de las Administraciones Tributarias han ampliado el alcance de este concepto. La calidad ya no puede limitarse a los productos o servicios; también debe comprender la información que las empresas generan, administran y utilizan para interactuar con sus clientes, proveedores, autoridades y, en general, dentro de su propio ecosistema regulatorio de datos. Esta nueva realidad obliga a replantear el papel de los sistemas de gestión de la calidad desde una perspectiva tributaria y de relación con los gobiernos federal, estatal y municipal. En un entorno donde la vigilancia del cumplimiento regulatorio se sustentará en la analítica de datos, la factura electrónica, los sistemas de pago y la inteligencia artificial, la calidad de la información adquiere un valor estratégico equivalente al que históricamente tuvo la calidad de los procesos productivos. Muchas de las respuestas a este desafío ya habían sido desarrolladas años atrás por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) al instrumentar un Sistema de Gestión de la Calidad para los servicios al contribuyente. Aunque aquel proyecto nació con el propósito de mejorar la atención presencial y electrónica, sus principios conservan plena vigencia y ofrecen valiosas lecciones para las empresas que actualmente buscan fortalecer su cumplimiento tributario mediante modelos preventivos y basados en datos. 1. La calidad como instrumento de transformación institucional La calidad es una cualidad asignada a los productos y servicios que se comercializan de manera local como aquello que tiene como destino otros países, por ello las operaciones de comercio exterior siempre han detonado cambios al interior de las economías al requerir que las empresas exportadoras cumplan con ciertas especificaciones en los productos desde cuestiones técnicas, sanitarias, normativas, hasta de calidad por lo que deben cumplir con certificaciones y en esta se encuentra la ISO 9001, en el caso de México con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1992 y su entrada en vigor en 1994, diversas empresas entraron a buscar obtener certificaciones bajo esta familia de estándares para ser más competitivos a las exigencias del mercado y en este sentido también diversas instituciones gubernamentales aprovecharon la marea de estas iniciativas que el sector empresarial venía impulsando de manera fuerte, por lo que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) fue uno de estos, que buscaba cambiar la percepción en la atención al contribuyente además de fomentar la transparencia y la rendición de cuentas, el efecto que se buscaba iba más allá, incrementar la recaudación, todo a través de mejorar la percepción del contribuyente en los servicios de atención apalancados con la introducción de esquemas electrónicos que mejorarán el cumplimiento voluntario, con el fin de erradicar la percepción de que los trámites eran demasiado burocráticos y a la negatividad cumplir ante una deficiente calidad del servicio de atención. Cuando el Servicio de Administración Tributaria decidió adoptar un Sistema de Gestión de la Calidad con base en la norma ISO 9001, enfrentaba un reto organizacional de gran magnitud: proporcionar servicios homogéneos en las Administraciones Locales de Asistencia al Contribuyente (hoy Administraciones Desconcentradas de Servicios al Contribuyente) distribuidas en todo el país, con distintos niveles de infraestructura, perfiles del personal, hábitos locales, tipos de contribuyentes dentro de su circunscripción y formas de atención. El diagnóstico mostraba diferencias importantes en la calidad de la información, los tiempos de atención, la interpretación de requisitos y la experiencia del contribuyente. La decisión institucional fue en ese momento innovadora: en lugar de limitarse a emitir nuevos lineamientos, se optó por diseñar un sistema integral basado en procesos, indicadores, responsabilidades definidas y mejora continua. El objetivo no era obtener una certificación, sino facilitar el cumplimiento voluntario mediante servicios de calidad, integrales, transparentes, gratuitos y confidenciales. No obstante, los esfuerzos efectuados desde un sistema de Gestión de Calidad Corporativo dieron como resultado que el SAT obtuviera para el 10 de noviembre de 2004 la primera certificación ISO 9000 para la Administración Local de Asistencia al contribuyente del Norte del D.F y para el cual se fueron perfilando otras 15 administraciones a lo largo del país, puesto que la adopción de un sistema de calidad en la atención del contribuyente era algo que se podría estandarizar, generando así diversos indicadores como el tiempo de atención del contribuyente, tiempos de espera para ser atendido, cumplimiento de los tiempos de respuesta, trámites conclusivos, satisfacción del contribuyente por medio de encuestas, número de quejas recibidas y su resolución, así como capacitación y competencia del personal, para integrar a las 66 Administraciones Locales a lo largo del país y en este camino también se sumaron las áreas centrales de la Administración General de Auditoria Fiscal Federal (AGAFF) y la certificación del proceso de Liberación de productos de Software a Producción ya con la norma ISO 9001-2000. Esta experiencia demuestra que la calidad no constituye un conjunto de procedimientos aislados, sino un modelo de gestión capaz de alinear personas, procesos y objetivos estratégicos, siempre de la mano del compromiso de la alta dirección. 2. La estandarización como generadora de confianza Uno de los principales aprendizajes del proyecto fue comprender que la calidad depende más del diseño de los procesos que de la capacidad individual de las personas. Para lograrlo, fue necesario documentar integralmente el proceso de atención al contribuyente, desde su recepción hasta la conclusión del servicio. Cada etapa —recepción, validación de requisitos, asignación de turnos, atención especializada, integración del expediente, digitalización de documentos, aplicación de encuestas de satisfacción, seguimiento y permanente supervisión mediante un esquema de verificación con cámaras en las oficinas de servicios a los contribuyentes— quedó definida mediante protocolos homogéneos. La finalidad era sencilla: que cualquier contribuyente recibiera el mismo nivel de servicio sin importar la oficina a la que acudiera en cualquier parte del país, desde Chiapas hasta Baja California, y que concluyera sus trámites en una sola visita a las oficinas del SAT. Esta misma experiencia consideramos que puede trasladarse directamente a un despacho de contadores o cualquier empresa de servicios. Un cliente no debería recibir una asesoría distinta dependiendo del socio que lo atienda;la calidad comienza cuando el conocimiento deja de depender exclusivamente de las personas y pasa a formar parte de la organización como un capital que puede mantenerse en una base de conocimiento a la que todos tienen acceso y que se va enriqueciendo con cada uno de los casos y las modificaciones normativas u operativas que se van gestando día con día. La adopción de esta norma de estandarización ha presentado un crecimiento sostenido derivado de la exigencia que tienen los mercados, no tanto para la producción de bienes, sino también en la prestación de servicios, y esto se refleja en las cifras de certificados activos desde 2019 a 2023, como se observa en la siguiente gráfica, con un incremento promedio del 5%; si bien han existido fluctuaciones en el tiempo, no deja de ser una buena oportunidad para generar confianza y reputación en los clientes. Fuente: Elaboración propia con información de GCERTI Algo relevante de destacar es que México es uno de los país con presencia en el listado de países con mayor número de certificados en el mundo, de 2018 a 2019 tuvo un crecimiento del 18% de certificados activos pasando de 6,535 a 7,741 para sectores económicos enfocados en productos de metales básico y fabricados, comercio al menudeo y mayoreo, reparación de vehículos, artículos personales, productos de caucho y plásticos, equipo eléctrico y óptico, lo que ha valido a México para ubicarse en el lugar número 10 de las economías con mayor número de certificados activos, conforme a la última referencia de 2023, y para sorpresa de todos China concentraba el 38% de los certificados activos a dicho años, contrario a lo que muchos podrían pensar referente a la calidad de los productos que se fabrican en este país y esto solo se explica por las exigencias que las grandes empresas requieren de sus maquiladores, como se observa en la siguiente gráfica. Fuente: Elaboración propia con información de GCERTI La gráfica anterior nos muestra que 2 economías latinoamericanas tienen participación en ese listado de certificados activos. Algo que destacar es que, si bien Brasil tiene casi el doble de certificados ISO 9001, se debe en gran medida a que es un país con el doble de unidades económicas, ya que en 2023 reportaba 10,029,605 en sus diversas estratificaciones, en tanto que México anunciaba contar con 5,451,113 de unidades económicas para el mismo periodo, representando el 0.23%, lo cual no es de extrañarse si el enfoque de calidad es más requerido en empresas que destinan sus bienes y servicios a la exportación y un menor número se enfoca en el mercado interno. Ante un mercado más competitivo, brindar servicios con calidad es un diferenciador importante que aplica a todos los niveles de profesionales y en el quehacer de los contadores cobra una especial relevancia al brindar certeza y confianza a sus clientes, evitando riesgos ante malas prácticas. 3. Medir para mejorar: la importancia de los indicadores Otro de los elementos distintivos del modelo consistió en sustituir las apreciaciones subjetivas por información objetiva, lo que represento un cambio de paradigma para el personal de las Administraciones Locales dado que no solo implicaba tener el conocimiento respecto al correcta ejecución de los trámites y la normatividad que lo sustentaba sino que además implicaba conocer los procesos que les permitiera dar ese extra a los contribuyentes, hacerlo con calidad en cumplimiento con las especificaciones que así lo establecían bajo el modelo de atención al contribuyente, lo que sirvió para otros tantos, porque el enfoque en procesos les permitía identificar algunos vacíos y aspectos que podían mejorar su labor, así como la satisfacción que les generaba el alcanzar las metas establecidas en los indicadores y el nivel de competencia sana que esto que generó entre las Administraciones por estar en los mejores lugares a nivel nacional, lo que también represento una mayor integración del personal pues existían objetivos claros que alcanzar mes a mes que también generaba una sinergia y compromiso entre ellos para llegar a la meta. El Sistema de Gestión de la Calidad incorporó indicadores estratégicos relacionados con tiempos de espera, tiempos de atención, satisfacción del contribuyente, transparencia, calidad del servicio, auditorías internas, acciones preventivas y correctivas, además del seguimiento permanente por parte de la alta dirección, esto a nivel de operación de las administraciones locales; sin embargo, este matiz de calidad con enfoque de mejora continua permitió generar el Programa Anual de Mejora Continua y escalar algunos de los indicadores implementados en las oficinas locales a nivel de la Administración Tributaria como la Percepción del tiempo invertido en la realización de trámites, el Indicador General de la Percepción de Calidad y Servicios en el SAT, y la Percepción de la simplificación de trámites, alcanzando así un cumplimiento promedio del 93% en 2005, porque como parte fundamental del ciclo de Deming lo que no se mide no se puede mejorar, por lo que se han ido modificando o desapareciendo algunos de los antes mencionados para establecer nuevos indicadores enfocados en esa mejora continua en los servicios de la Administración Tributaria, siendo vigentes solo el tiempo promedio de espera del contribuyente y percepción de la facilidad de los principales trámites y servicios del SAT. Este enfoque podría representar una valiosa enseñanza para un despacho de contadores. Si bien la estandarización de procesos ya la vienen ejecutando a partir de la aplicación de las Normas de Información Financiera (NIF) la adopción de un enfoque basado en la gestión de la calidad puede ser más simple de lo que parece. Consideramos que la calidad profesional también podría ser medida. Como un punto de arranque, planteamos indicadores que pudieran resultar básicos para un despacho de contadores, por lo que propondríamos los siguientes: Tiempo promedio de respuesta del despacho a los clientes Porcentaje de declaraciones presentadas en tiempo Porcentaje de declaraciones presentadas sin requerimientos posteriores Incidencias detectadas antes de la presentación de información al SAT Nivel de cumplimiento documental de expedientes fiscales Porcentaje de conciliaciones exitosas entre CFDI, contabilidad y declaraciones Nivel de satisfacción del cliente. La mejora continua únicamente es posible cuando existen indicadores que permitan evaluar objetivamente el desempeño y que las acciones sean encaminadas a corregir desviaciones que permitan mejorar la forma en cómo se llevan a cabo las tareas a fin de alcanzar las metas y superar las expectativas de los clientes. 4. La evolución hacia la calidad de la información Hace dos décadas, el principal producto del Sistema de Gestión de la Calidad era el servicio al contribuyente. Actualmente, consideramos que el principal producto es la calidad de la información, medida a partir de su captación, consistencia y coherencia ante el Servicio de Administración Tributaria, puesto que la integración de ecosistemas digitales reduce los tiempos para el cumplimiento y los costos tanto para los contribuyentes como para la autoridad, puesto que al tener con mayor prontitud la información, le permite a la autoridad establecer modelos de riesgos a partir de los patrones de comportamiento que detona el mar de datos captados en los procesos de cumplimiento, por lo que creemos de gran importancia que los despachos contables deben estar un paso adelante trabajando con calidad la información que procesan y generan de forma cotidiana, estandarizando así sus procesos para reducir los riesgos fiscales que una mala administración de la información puede generar a sus clientes, recordemos que el cliente – contribuyente es el sujeto obligado y responsable ante la autoridad de la información que genera y le entrega, por lo que un trabajo de calidad cuida la reputación de la organización y mantiene a los despachos contables como el brazo derecho de soporte, confiable y de respaldo. Las empresas generan diariamente millones de datos relacionados con facturas electrónicas, pagos, contratos, inventarios, nómina, declaraciones y operaciones financieras;en consecuencia, la calidad debe extenderse hacia la administración de esa información. Consideramos que un sistema moderno de calidad debería garantizar al menos que los datos cuenten con las siguientes características: Íntegros Consistentes Completos Oportunos Trazables Verificables Esta visión coincide plenamente con la evolución de la Administración Tributaria hacia modelos sustentados en analítica de datos y vigilancia de cumplimiento durante todo el proceso tributario de interacción con el contribuyente, acompañado de ese ecosistema tecnológico que busca facilitar el cumplimiento tributario y mejorar su proceso recaudatorio. 5. De la mejora continua a la prevención de riesgos tributarios Quizá la enseñanza más vigente del modelo implantado por el SAT es que la calidad nunca constituye un estado permanente. El propio sistema incorporaba auditorías internas, revisiones de la dirección, comités de calidad, monitoreo remoto, análisis de indicadores y acciones permanentes de mejora. Hoy los contribuyentes, algunos constituidos como empresas, otros como personas físicas, enfrentan un desafío similar; la diferencia es que las auditorías ya no provienen únicamente del interior de la organización, pueden ser una carta invitación para su cumplimiento o un acto de verificación del cumplimiento preventivo por parte del SAT y en donde los datos de calidad se convierten en un insumo indispensable para eliminar cualquier discrepancia. El objetivo en las Administraciones Tributarias siempre ha sido analizar continuamente grandes volúmenes de información para identificar inconsistencias, perfiles de riesgo y patrones de comportamiento. Debidoa esto, la calidad de la información inicia con un trámite consistente y coherente con la información brindada dentro del marco normativo vigente en leyes, códigos, reglamentos y guías, así como la que brindan los funcionarios tributarios o la información existente en las redes sociales que permita facilitar el correcto cumplimiento. En consecuencia, la mejora continua también debe orientarse a fortalecer la calidad de la información tributaria en todos sus medios de contacto con el contribuyente, lo que permitirá reducir riesgos fiscales y que, al ejecutarse de forma recurrente, facilita el establecimiento de procedimientos estandarizados, métricas para medir la calidad y efectividad de las acciones llevadas a cabo en la gestión contable. Por lo que la gestión de riesgos también se sustenta en un estándar internacional, la norma ISO 31000, por medio de la cual se establecen las directrices, marcos de referencia que permiten identificar, evaluar y tratar los riesgos, protegiendo así a las organizaciones y mejorando su desempeño. 6. La gran lección para empresas y despachos Uno de los aspectos más interesantes de la experiencia que vivimos dentro del SAT aparece cuando el propio proyecto reconoce uno de los riesgos clásicos de cualquier sistema de gestión de la calidad: trabajar para mantener el sistema y olvidar la misión de la organización. Esto se reflejaba en que el personal buscaba atender dentro de los tiempos establecidos los trámites específicos, descuidando la calidez de la atención y que efectivamente estos fueran conclusivos. Lacalidad de la atención fue en detrimento, puesto que la preocupación del personal y de la dirección en las Administraciones Locales estaba enfocada en mantener el cumplimiento de los indicadores que se establecían desde las áreas centrales de la organización y ya no se centraba en la atención al contribuyente como objetivo principal al inicio de las tareas de la implementación del Sistema de Gestión de Calidad. Como respuesta, se planteó simplificar procesos, reducir cargas administrativas y evitar que el cumplimiento de la norma sustituyera el propósito institucional. Por lo que esto se reflejó en la disminución de los indicadores, manteniendo desde 2010 a la fecha solo dos indicadores enfocados en la calidad: “Tiempo promedio de espera del contribuyente” y “Percepción de la facilidad de los principales trámites y servicios del SAT”. Esta reflexión resulta especialmente relevante para las empresas, en donde el objetivo no debe ser generar más listas de verificación, formatos o controles, el verdadero propósito consiste en construir procesos simples, consistentes y orientados a generar confianza hacia el contribuyente o el cliente del despacho, dado que la Gestión de la Calidad debe ser una herramienta de apoyo para reforzar los procesos que ya se vienen ejecutando y cuidando en el cumplimiento de las obligaciones fiscales y ahora para sustentar la materialidad de las operaciones que es un aspecto de riesgo que está identificando la autoridad tributaria y que las empresas de la mano de los despachos contables deben cuidar en gran medida para evitar riesgos fiscales. Conclusiones La experiencia que adquirimos dentro del Servicio de Administración Tributaria y la Administración Pública demuestra que los principios de la gestión de la calidad trascienden el ámbito manufacturero y constituyen un poderoso instrumento para fortalecer instituciones, mejorar servicios y facilitar el cumplimiento voluntario. A pesar de ser una institución de gran capacidad tecnológica, administrativa y de capital humano, siempre existen inconvenientes culturales que pueden ser factores decisivos en la adopción de la gestión de la calidad, puesto que estos se pueden ver boicoteados o favorecidos según se trabaje en la cultura empresarial y se prepare al personal con un enfoque diferente que los haga ver que la calidad no es una carga administrativa más, sino una herramienta que ayudará a mejorar la forma en cómo hacen las cosas, generando un valor reputacional en el contador y en el despacho que lo respalda. Dos décadas después, esos mismos principios adquieren una nueva dimensión. La calidad ya no se limita a garantizar servicios homogéneos; ahora debe asegurar la integridad de la información que alimenta los modelos en donde es detectado un potencial incumplimiento tributario. Para las empresas y los despachos de contadores, la principal enseñanza consiste en comprender que el cumplimiento tributario comienza mucho antes de presentar una declaración. Inicia con el diseño de procesos confiables, continúa con la generación de información consistente y culmina con la capacidad de demostrar, mediante evidencia objetiva, la realidad económica de cada operación. Hoy el desarrollo de los entes económicos, incluidas las instituciones gubernamentales, está basado en datos; la calidad deja de ser un atributo operativo para convertirse en un activo estratégico que fortalece la confianza entre contribuyentes, empresas y autoridades tributarias, que además son elementos de alto valor en la toma de decisiones y en la definición de estrategias fiscales. Referencias YUMPU. (28 de junio de 2026). Entrega del certificado ISO 9000 a la administración local de asistencia al contribuyente norte del DF. QALLIANCE. (2021). La tendencia de ISO 9001 en México y el mundo. GCERTI. (28 de junio de 2026). Estadísticas globales ISO 9001. Agencia IBGE Notícias. (2025).Empresas contrataram mais e registraram ganho real do salário médio em 2023. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. (2025). Estadísticas a propósito del día de las micro, pequeñas Y medianas empresas. Servicio de Administración Tributaria. (28 de junio de 2026). Datos abiertos. 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