
C.P. Jesús González Martín del Campo
Una inversión en acciones tiene dos valuaciones: Una a costo de adquisición y otra con el precio de las acciones en el mercado que cambia cada día.
La diferencia entre las dos es la utilidad o la pérdida por realizar.
La pregunta es: ¿Es real o es una ilusión temporal?. Es real en términos económicos, pero no está realizada todavía.
No es real en términos contables. Mientras no se venda y no se entregue la acción, no ingresa el dinero importe de la venta y no se realiza la utilidad o la pérdida.
Se aplica acertadamente el principio de prudencia contable: “Las pérdidas se registran cuando se conocen y las utilidades cuando se realizan.”
Sin embargo, en este artículo proponemos profundizar su análisis desde un punto de vista de negocio con los efectos psicológicos que conlleva y no tanto del punto de vista contable.
A continuación, se comparan las valuaciones de otros activos contra la valuación de acciones:
Registro de la actualización del valor de un inmueble y de otros gastos por depreciaciones, deterioro de inventarios, cuentas incobrables, etc.
El avalúo de un inmueble por un valuador calificado, certificado y autorizado, para actualizar los registros contables puede ser útil para la información financiera de la empresa durante un año o más, hasta que las circunstancias económicas hagan necesario obtener un nuevo avalúo.
Esa valuación y su registro contable producen una percepción de confianza y estabilidad a sus accionistas, proveedores, bancos y público en general.
Nadie cuestiona que la revaluación de un inmueble se registre en libros como definitivo y que ese mismo valor se muestre permanentemente durante más de un año en el Balance General dentro del rubro del Capital Contable como Superávit por Revaluación de Inmuebles.
También podemos referirnos a otras cifras que se aceptan sin cuestionar, tales como las estimaciones para cuentas incobrables, gastos para depreciación de activos fijos, gasto para baja de valor de inventarios por obsolescencia o deterioro, etc. Son muy similares a las revaluaciones de inmuebles porque producen la percepción de prudencia y de estabilidad, aunque las cifras estén lejos de ser exactas, basta que se consideren razonables.
Registro de la valuación de una inversión en acciones por el precio de cierre en la bolsa de valores
El valor o el precio de una acción de una empresa pública cotizando diariamente en el mercado de valores, fluctúa constantemente por las operaciones de compra y venta. Su valor durante el día se mantiene durante unos segundos, después su precio sube, baja, sigue bajando, se recupera, vuelve a bajar y al final del día cierra congganancia o pérdida, con respecto al precio de cierre del día anterior.
Esa velocidad de los cambios de precio de una acción en la bolsa de valores, cada minuto y cada día y cada mes, causa la percepción de que la utilidad o pérdida por realizar es una ilusión temporal, muchas personas piensan que un valor tan cambiante no puede ser real y consideran que el único valor correcto es el costo de adquisición y que mientras no se vendan las acciones no hay pérdida o ganancia.
Han pasado muchos años de la modernización de sistemas contables y de la información financiera y todavía en la actualidad se sigue debatiendo sobre el tema de la utilidad o pérdida por realizar. Economistas reconocidos tratan de entender y definir algo que parece simple.
La percepción de ilusión es causada por la velocidad del cambio de valor en la inversión en renta variable
En la valuación de los activos fijos tradicionales, los gastos para registrar las estimaciones para cuentas incobrables y para baja de valor de inventarios por obsolescencia o deterioro, hay una percepción de permanencia y estabilidad a tal grado que no requieren actualizarse tan frecuentemente.
Sin embargo, la valuación en el precio de las acciones que se mantienen para negociar en el mercado de valores debe ser registrada diariamente para proporcionar la información adecuada para la oportuna toma de decisiones de compra o de venta. Y por lo tanto, el valor de las acciones en el mercado de valores se percibe como algo temporal que cambiará cada día, etc. Y como el único valor que no cambia es el costo de adquisición, la mente tiende a reconocer y reafirmar que ese es el valor real, aunque el mercado diga otra cosa y que mientras no se vendan las acciones, no hay pérdida o ganancia.
Diferencia de criterios contables para el registro de los cambios de valor
Pero hay que recordar que incluso los principios contables tienen diferentes criterios para el registro de los cambios de valor. Hay un criterio para la pérdida de valor de los inventarios de mercancías, y otro criterio diferente para la utilidad o pérdida derivada de la valuación de las acciones a precio de mercado.
Para los inventarios se reconocen solamente las pérdidas de valor. No se reconocen las utilidades no realizadas. Por regla contable los inventarios se valúan al resultado menor entre el costo o el valor neto realizable. Se dice que hay asimetría porque solamente se reconocen las pérdidas y se aplica el principio de prudencia de no sobrevalorar activos del negocio operativo y evitar inflar los estados financieros con utilidades no realizadas todavía.
La contabilidad de las empresas comerciales e industriales se enfoca en emitir estados financieros mensuales que reflejen razonablemente la situación financiera de la empresa.
Por otra parte, las acciones que se mantienen para negociar (trading) son activos financieros y se valúan a valor razonable. Es decir, a precio de mercado. Se dice que en este caso hay simetría porque se reconocen tanto los efectos positivos como los negativos. Esto es muy importante, no solo para los fines de la información contable, sino para conocer e informar al día sobre su valor real en el mercado y apoyar al inversionista persona física, o bien, al funcionario de la empresa: tesorero, director de finanzas, etc., a tomar diariamente las decisiones de compra o de venta, según convengan, con la mayor oportunidad posible.
La contabilidad de los inversionistas en acciones que las mantienen para negociar (trading) requiere ir al día, incluso al minuto, para que la información oportuna sea la base de las decisiones, de compra o de venta, durante el día.
Las utilidades por realizar pueden evaporarse
En el mercado de valores se dice frecuentemente una frase:
“Las ganancias no realizadas pueden evaporarse.”
Efectivamente, cuando hay una baja significativa en la bolsa, los periódicos informan del cambio sufrido en términos de porcentaje y también del valor en millones de pesos que se “evaporaron”.
La palabra “evaporar” se aplica correctamente porque simplemente cambió el valor de las acciones pendientes de venderse en el mercado.
Por lo tanto, al no venderse las acciones tampoco se realizaron ni las utilidades ni las pérdidas que tenían los inversionistas al cierre del día anterior. Al día siguiente su valor cambió y simplemente desaparecieron las utilidades por realizar y/o aumentaron las pérdidas por realizar, como consecuencia de la baja en el precio de la acción.
Factores que contribuyen al debate
Hay por lo menos cuatro factores muy complejos que contribuyen al debate:
1) El precio de venta de las acciones al cierre del día: Es la base de la valuación de las acciones de los portafolios de los inversionistas y de los fondos de inversión, con un procedimiento para evitar manipulaciones y asegurar que el precio sea justo con un proceso llamado Subasta de Cierre que analiza las órdenes de los últimos cinco o diez minutos. No es simplemente el “último precio” al que alguien compró antes de que el reloj marcara la hora del cierre de operaciones.
2) La variación en el volumen de acciones negociadas en el día: No todos los días son iguales. El volumen de acciones operadas no es el mismo todos los días del mes. Influyen varios factores como: un día festivo en Estados Unidos, noticias económicas importantes, decisiones de bancos centrales, crisis financieras, avances tecnológicos, etc., causan incrementos o bajas considerables en el número de operaciones, en el volumen de acciones y obviamente en los precios. Y eso lleva a reflexionar que el valor de una empresa sigue siendo el mismo y lo que se refleja en el precio del mercado es la percepción de la gente por la economía en general, entre otras cosas.
3) La mayor parte de la riqueza de los grandes multimillonarios del mundo existe como utilidades no realizadas: Efectivamente, los fundadores de Tesla, Google, Amazon, Facebook, mantienen en su poder un porcentaje de las acciones de sus empresas para conservar el control. Y por otra parte, otros porcentajes muy importantes de las acciones de esas empresas están en poder de Brokers o Fondos Institucionales como Vanguard y BlackRock. El enorme valor que han alcanzado no se ha realizado todavía porque no están a la venta. Por lo tanto, en los mercados de valores cotiza un porcentaje menor de las acciones de las empresas y cada vez que suben los precios por las decisiones de compra de los pequeños inversionistas que unidos tienen una minoría de las acciones, se incrementan las fortunas de los fundadores y de los Fondos Institucionales sin haber hecho nada en el mercado de valores. Es decir, sin haber vendido y realizado utilidades. Sin embargo, cuando uno de los grandes fondos decide tomar utilidades o cambiar de posiciones accionarias, las ventas de un gran volumen de acciones podría hacer caer el precio y la valuación causando pérdidas por realizar en los últimos compradores antes de la baja del precio.
4) Los sesgos psicológicos y sus consecuencias que afectan a casi todos los inversionistas y que afectan al precio de las acciones: Sentir con más intensidad el dolor por una pérdida económica que la alegría de una ganancia y eso lleva a la decisión de mantener acciones que van perdiendo para “no realizar la pérdida” y también a vender muy rápido las que van ganando. El exceso de confianza que lleva a la gente a asumir riesgos innecesarios. Seguir a la multitud. La gente se siente más segura haciendo lo mismo que los demás, se produce el efecto de manada, cuando todo el mundo compra y los precios suben… hasta que algo cambia. La ilusión de control de los inversionistas que sienten que pueden controlar o predecir el mercado más de lo que es realmente posible, pero a los mercados nadie puede controlarlos, están influenciados por miles de factores: economía global, política monetaria, innovaciones, eventos inesperados, etc. Por último, el sesgo de “lo más reciente”. Las personas tienden a pensar que lo que pasó recientemente seguirá pasando. Igual que se recuerda más el reciente error del empleado que siempre ha sido eficiente. Por eso, después de varios meses de subidas creen que el mercado seguirá subiendo o que después de una caída fuerte creen que el mercado seguirá cayendo. Pero los mercados suelen moverse en ciclos y la mejor inversión es la que requiere más disciplina, paciencia y control emocional, más que inteligencia.
El mercado de valores se mueve por decisiones humanas y es impredecible
Los factores mencionados se suman a todas las consideraciones que se puedan hacer sobre el precio actual de las acciones en existencia, determinar su nuevo valor en el mercado y, por lo tanto, conocer el efecto en las utilidades o pérdidas por realizar.
Entre varias observaciones y conclusiones hay una muy importante: El mercado de valores es gente y por lo tanto es impredecible.
Computadoras que colocan automáticamente las órdenes de compra y de venta
Con el riesgo de caer en una contradicción aparente, debemos aclarar que actualmente se estima que más del 70% de las transacciones en los mercados de valores de países altamente desarrollados son ejecutadas por máquinas y sería demasiado técnico entrar en detalle en este artículo que no tiene ese objetivo. Basta decir que un enorme fondo de inversión utiliza algoritmos, programas, para no desequilibrar al mercado. Si quiere comprar un volumen enorme de acciones, no lo hace de golpe. Divide la orden en miles de pequeñas compras a lo largo del día para que la enorme compra pase desapercibida. También están los programas de análisis de sentimiento que escanean en tiempo real noticias, reportes financieros e incluso redes sociales, para detectar el ánimo, positivo o negativo, sobre una empresa y operar antes de que se vuelva tendencia. Otros algoritmos están programados con reglas para vender, por ejemplo, si la acción cae un 5%. Pero hay que tener presente que los algoritmos de esas máquinas fueron programadas por gente, para operar sus instrucciones con mucha mayor velocidad.
La búsqueda de patrones
La inteligencia del ser humano lo lleva a buscar patrones para entender, resolver y hasta predecir cuándo y cómo serán los movimientos en cualquier tipo de problema. Sin embargo, en el mercado de valores los patrones existen solamente en el pasado como registros históricos, pero pierden su capacidad predictiva porque el mercado es un sistema vivo que elimina cualquier ventaja predecible en cuanto aparece el patrón. Los patrones para predecir el futuro no existen. El mercado se mueve conforme a las reacciones de la gente.
En el denominado Análisis Técnico, se intenta predecir el comportamiento del mercado observando gráficas de los precios de una acción en un periodo de meses o años para anticipar cuándo comprar o cuándo vender pero es muy difícil aprovechar el momento porque el mercado tiene a autocorregirse. Si un patrón se vuelve demasiado obvio, miles de inversionistas intentarán actuar antes de que el patrón se complete y esa acción colectiva hace que el precio cambie inmediatamente eliminando así la oportunidad.
El mercado reacciona a noticias nuevas, inesperadas, y la gráfica con la que queremos predecir el futuro no guarda una correlación real con la gráfica del pasado.
Para demostrar lo anterior, a continuación se muestran las cotizaciones de seis de las acciones más importantes de la Bolsa Mexicana de Valores a través de más de 10 años. Esas empresas son poderosas y estables pero los precios en el mercado suben y bajan en periodos cortos y con rangos muy amplios que no se corresponden con la marcha normal de cada una de esas empresas y por eso finalmente los precios regresan a niveles razonables:



NOTA: Algunas cifras de la tabla pueden tener pequeñas diferencias si se comparan contra otras fuentes de información, pero no serán relevantes para los fines de este artículo.
Después de observar los importantes altibajos de los precios en la tabla anterior en términos porcentuales, se puede entender la existencia del debate sobre si las utilidades o pérdidas por realizar son reales o son una ilusión por distorsiones del mercado que se corregirán en el transcurso del tiempo.
Es interesante señalar que el IPC casi es el mismo en tres fechas muy diferentes: El 31 de diciembre de 2017, el 9 de mayo de 2022 y el 31 de diciembre de 2024 que cerró con 49 mil puntos más o menos.
Eso indica que la valuación de las empresas que conforman el índice se compensaban y el índice coincidía a pesar del transcurso de cuatro años y medio en el primer caso y siete años después en el tercer caso. Lo que confirma la impresión de que el valor de las acciones en la bolsa de valores es demasiado volátil. Los inversionistas que invirtieron originalmente en fondos que simulan el índice IPC, sin modificar su posición, tuvieron malos rendimientos.
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- En el periodo del 31 de diciembre de 2015 al 31 de marzo de 2026, la utilidad del índice fue de 60% en 10 años y tres meses, un promedio anual de menos del 6% que se puede considerar bajo.
- En el periodo del 31 de diciembre de 2017 al 9 de mayo de 2022, la utilidad del índice fue solamente de 0.5% en cuatro años y medio.
- En el periodo del 9 de mayo de 2022 al 31 de diciembre de 2024, la utilidad del índice fue solamente de 0.9% en siete años.
- Mientras que el porcentaje de utilidad de un año y tres meses, entre el 31 de diciembre de 2024 y el 31 de marzo de 2026, es de 38.5%.
De igual manera se pueden obtener los rendimientos de años completos, tanto del índice como de las acciones individuales.
Los factores psicológicos que producen los cambios constantes de los precios y las valuaciones de las acciones son muy importantes e influyen y ocasionan, a su vez, más cambios completando círculos que parecen interminables… hasta que algo ocurre y entonces se invierte el movimiento.
El registro del gasto para depreciación de un activo fijo no provoca absolutamente nada en el ánimo de un emprendedor.
En cambio el registro de la pérdida del día en la valuación de la cartera de inversión en la bolsa de valores sí impacta en el ánimo del inversionista.
En su mente vienen frases como: Mientras no venda, no he perdido, etc.
Y efectivamente, puede ser que al día siguiente se presente un “rebote” y aquella pérdida de ayer disminuya o hasta desaparezca.
O también continúe la tendencia a la baja y aumente la pérdida por realizar atrapando al inversionista durante mucho tiempo.
Entonces. ¿La utilidad o pérdida por realizar, es real o es una ilusión?.
¿Es aceptable para una mente inteligente y analítica que la valuación de una empresa pública la establezcan inversionistas minoristas que deciden comprar una acción a un precio anormal que no corresponde a un análisis financiero?.
Sin embargo, la respuesta la expresa cada uno de los participantes del mercado de valores cuando coloca una orden de compra o de venta con un volumen y con un precio, ambos bien razonados, o bien, por un impulso emocional, una corazonada, etc.
La respuesta también la dejamos a los lectores después de haberles proporcionado la breve información de este artículo para su análisis y juicio.
Y, sin embargo, las empresas son las únicas que generan riqueza: Más allá de estas cuestiones psicológicas y emocionales, los resultados del mercado de valores a largo plazo demuestran que es la mejor inversión que existe.
Comparación de una inversión original en tres periodos: Los últimos 50, 25 y 10 años ajustados para eliminar la inflación y su posición final en orden de importancia

Información obtenida con Inteligencia Artificial por la complejidad de los cálculos.
Las acciones ganan mucho más porque las empresas son las únicas que generan valor: Innovan, aumentan su productividad, crean nuevos productos, reinvierten utilidades, etc.
Sistema de información diaria
Por otra parte, es muy recomendable, más bien indispensable, que el sistema electrónico de la contabilidad personal del inversionista le permita simular los efectos que tendrían en su portafolio las compras y/o las ventas de acciones con diferentes precios hacia abajo o hacia arriba, con objeto de tomar las decisiones de colocar las órdenes de compra o de venta que sean más convenientes y esperar que se realicen esas operaciones en el mercado.
Eso es actuar con objetivos muy claros y evitar comprar y vender por impulsos emocionales.
Tener objetivos le permite al inversionista no estar encadenado a su computadora observando durante toda la jornada los cambios de las cotizaciones en tiempo real, causándole estrés en menor o mayor medida.
En los inversionistas inexpertos los cambios diarios en los precios de cierre de las acciones causan euforia cuando suben y frustración cuando bajan.
La base lógica es que un inversionista intente comprar una acción al precio más bajo posible y venderla cuando llegue a su máximo precio.
Sin embargo, se puede asegurar que en un periodo determinado, ningún inversionista acierta a comprar una acción en la fecha del precio más bajo del mercado, y tampoco acierta al vender en la fecha en que el precio de esa acción es el más alto del mercado.
Por lo tanto, generalmente al comprar en un periodo de tendencia bajista se compra una acción cuyo precio sigue cayendo. Obviamente al inversionista le puede causar una frustración por generar una pérdida por realizar.
Esa frustración puede ser mayor si el inversionista decide esperar a que el precio de la acción baje más para comprar otro lote de acciones y resulte que el precio llegue a un nivel tan bajo que empieza a subir cuando otros inversionistas deciden comprar haciendo subir el precio y el inversionista de nuestro ejemplo no logró comprar por esperar demasiado.
Y lo mismo ocurre cuando el inversionista vende la acción en un periodo de tendencia al alza.
Obviamente al inversionista le puede causar una frustración porque la utilidad realizada pudo ser mayor cuando observa que el precio de la acción vendida continuó subiendo.
Solamente los inversionistas expertos y prudentes controlan sus impulsos y emociones y actúan con base en objetivos presupuestados bien calculados, en análisis y técnicas que se mencionarán más adelante.
Cumplir con los objetivos de compra o de venta establecidos en una hoja de ruta evita las euforias y frustraciones tan peligrosas en esta actividad. Lo importante es cumplir con los objetivos previstos y no pensar en el hubiera, porque no existe.
Mientras tanto, los inversionistas inexpertos y los especuladores influyen en el mercado con sus decisiones impulsivas de compra o de venta irracionales que se denomina “comportamiento o efecto de manada”, provocando inestabilidad en el mercado.
Aquí aplica una frase muy cierta acuñada hace 2500 años:
“El conocimiento sin práctica, es inútil; la práctica sin conocimiento, es peligrosa.” – Confucio 551 A.C. – 479 A.C.

