
Dr. y C.P.C. Francisco Sinhué Contreras Rangel
Síndico Suplente Centro SAT
Integrante de la Comisión de Síndicos y PRODECON
De la forma a la sustancia
Hace una década, la defensa fiscal descansaba principalmente en la existencia formal del comprobante fiscal y en el cumplimiento aparente de requisitos documentales. La carga probatoria se centraba en acreditar que la factura cumplía con los elementos fiscales exigidos y que el registro contable era consistente. Sin embargo, a partir del fortalecimiento de los mecanismos de fiscalización vinculados al artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación y al combate a esquemas de simulación, el enfoque de la autoridad evolucionó hacia la prevalencia de la sustancia económica sobre la forma jurídica. Hoy, no basta con demostrar que el documento existe; es indispensable acreditar que la operación generó efectos reales, que respondió a una razón de negocios legítima y que fue ejecutada por un proveedor con capacidad material verificable. Este cambio transformó la carga probatoria del contribuyente y elevó la materialidad al rango de estándar central en la defensa fiscal contemporánea.Introducción
En el entorno fiscal actual, el ejercicio profesional del contador ha evolucionado de un rol eminentemente técnico a una función estratégica de gestión de riesgos y defensa patrimonial. La materialidad de las operaciones se ha convertido en uno de los criterios más relevantes para la autoridad fiscal y, al mismo tiempo, en uno de los mayores desafíos para los contribuyentes. Hoy, la correcta emisión de un CFDI ya no es suficiente. La autoridad exige pruebas de que las operaciones realmente ocurrieron, que tuvieron una razón de negocios válida y que los proveedores contaban con la capacidad material y humana para ejecutarlas, conforme a lo establecido en el artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación.¿Qué entendemos por materialidad?
La materialidad es el conjunto de elementos probatorios que acreditan que una operación no solo fue pactada, sino ejecutada, generando una huella tangible en cuatro dimensiones: jurídica, operativa, financiera y de negocio. En términos prácticos, responde a tres preguntas clave:- ¿Existió la operación?
- ¿Era necesaria para la empresa?
- ¿Quién la ejecutó tenía capacidad real para hacerlo?
Las cinco fases del control de materialidad
Un enfoque moderno y preventivo de la materialidad se estructura en cinco fases interdependientes:- Control preventivo, mediante la debida diligencia del proveedor.
- Soporte jurídico, a través de contratos robustos con fecha cierta.
- Ejecución operativa, documentando entregables y evidencia física.
- Trazabilidad financiera, asegurando pagos bancarizados y conciliados.
- Razón de negocios, sustentada en análisis costo-beneficio y actas corporativas.

