Certificación Contador Público México

C.P.C. David González Martin del Campo

Socio activo de la AMCP

El objeto de este ensayo consiste en hacer, hasta donde se pueda, tomar consciencia sobre el efecto real de la utilización de la inteligencia artificial (IA) en los profesionistas, en este caso un contador público, que es nuestra actividad profesional propia, pero, principalmente, sobre lo más importante, en un ser humano. Porque no debemos olvidar que, antes que nada, eso somos, personas y no un título profesional, un membrete o un cargo público o privado.

Para el efecto, lo más conveniente será citar, antes que nada, la definición de lo que se entiende como INTELIGENCIA ARTIFICIAL. Según la Real Academia Española (RAE), es: “El desarrollo y uso de ordenadores que intentan reproducir procesos de la inteligencia humana como aprender, razonar y resolver problemas, considerándola una herramienta esencial para la proyección y estudio de todo tipo de actividades en la era digital”. Dicha definición suena muy amplia, pero al mismo tiempo como carente de ciertas precisiones.

Ahora bien, desde un punto de vista más directo, creo que debemos incluir la triple descripción que Erfurth Kluger, en la publicación Infografiken GBR e IRIGHTS.LAB, cuyos derechos pertenecen a Siemens Stiftung 2020, CC BY-SA 4.0 international, dice que: “La Inteligencia Artificial es como una máquina peligrosa que reemplaza a los humanos, otro como una supermáquina que resuelve todos los problemas y, por último, como una ayuda para los humanos, un apoyo, por así decirlo.

Y así podemos seguir buscando definiciones de la inteligencia artificial, de acuerdo con temas o actividades diversas; según sea el caso, tendríamos un infinito abanico de estas.

Así que, una vez visto lo anterior, procedo a desarrollar algunos conceptos relacionados con la inteligencia artificial, en el ámbito de la actividad humana, tanto personal como de su desempeño en algún oficio, trabajo o profesión. Y en principio me viene a la mente que el 27 de septiembre de 2018 se presentó en las instalaciones de nuestra Asociación Mexicana de Contadores Públicos el maestro Alfredo Jalife-Rahme (escritor de origen libanés, nacido en Mérida, Yucatán), quien aceptando una invitación directa del maestro José Jaime Rivera Herrera, para hablar sobre la inteligencia artificial. Ahí, el maestro Jalife, en su brillante conferencia, desarrolló dicho tema, y mencionó que nuestra profesión debiera estar preparada para utilizar todos los elementos que ya se tienen para el pleno desarrollo de nuestra profesión, tanto para nuestra actividad directa como para el apoyo a nuestros clientes o instituciones, y por ende a nuestra sociedad. Pero que era muy importante, antes que nada, que se tuviera plena consciencia y que nunca se perdiera de vista que antes que nada el uso irracional de la inteligencia artificial. Yo, de manera personal, tengo la impresión de que, si no se toma conciencia de ello, esto puede llevar a la destrucción, aunque parezca exagerado, del pensamiento del ser humano.

Hablando en concreto de nuestra profesión contable y de carreras afines, podemos ya encontrar todo, sí, todo lo que nos es necesario para nuestro desempeño profesional. En específico, podemos encontrar programas, reportes, metodologías, formatos, contratos, etc., etc. Abrimos cualquier dispositivo electrónico y en forma inmediata tenemos una gran cantidad de propuestas de lo que solicitamos. Y ya cuando tenemos las propuestas que nos llegaron, es donde surgen las siguientes interrogantes: ¿son los que necesitábamos?, ¿son los adecuados?, ¿los solicitamos correctamente?, y así otras más. Entonces es donde debemos analizar a fondo y con plena conciencia lo que nos sea conveniente utilizar y no adoptar a la ligera cualquiera de la información recopilada, actitud que puede ser en detrimento de los resultados pretendidos.

Como decíamos al principio, la actividad de toda persona no solo es de desarrollo profesional, técnico, mercantil, empleado, docente, estudiante y demás. Pero no se debe olvidar que, antes que nada, somos seres humanos pensantes, con sentimientos, gustos y con vivencias de todo tipo.

Y dentro de ese importante ámbito está la relación del ser humano con las bellas artes, en todas sus manifestaciones, ya sea desarrollándolas, apreciándolas o disfrutándolas en cualquiera de sus formas. Claro que hablamos de la literatura, la pintura, la música, la danza, la escultura, por decir las principales.

Para el efecto me gustaría comentar parte de un artículo de Víctor Núñez Jaime, que lleva el título de: ¿La inteligencia artificial escribirá el próximo bestseller? (1) En donde cuestiona de quién es la autoría de una novela hecha por un autor con base en la inteligencia artificial, ¿de él o de una máquina? Esta, la inteligencia artificial, puede dotar una obra de personajes, situaciones, textos planos, lugares, etc., según lo necesite, y recalca Núñez Jaime que, a final de cuentas, el autor abdicaría en el placer de la escritura. Y yo en lo personal me preguntaría: ¿podría la inteligencia artificial haber creado esas magnas obras como El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra, La Ilíada o la Odisea de Homero, las obras de William Shakespeare, la inmortal novela de Pedro Páramo de Juan Rulfo, solo por mencionar algunas obras inmortales de la literatura? Volviendo al mencionado Víctor Núñez, este también se pregunta si la inteligencia artificial cambiará la forma de escribir, así como Spotify ha cambiado en estos tiempos la forma de hacer música.

Hablando de otras manifestaciones de las bellas artes, como son la pintura y la escultura, por ejemplo, cabe preguntarse si la inteligencia artificial podría haber creado una pintura como La Gioconda de Leonardo da Vinci, o las esculturas de Moisés o David de Miguel Ángel, solo por citar algunas de las obras más icónicas que han maravillado a la humanidad.

Por último, no quiero pasar por alto unas reflexiones que el escritor Antonio Gershenson expuso en el periódico La Jornada (2), ¿bajo el título “La inteligencia artificial vs. la clase trabajadora”? Menciona, entre otros puntos, que, desde el origen de las civilizaciones, el ser humano ha dependido de las herramientas y de la tecnología, y no se puede negar que el beneficio de estas ha servido para la supervivencia humana; sin embargo, no todo ha sido positivo. Que, por ejemplo, desde la revolución industrial, la producción de mercancías incrementó exponencialmente, lo cual influyó en el cambio del estilo de vida de la población y, en ocasiones, mejorando los hábitos de salud, lo que se reflejó en el aumento en la esperanza de vida, pero también contribuyendo a la destrucción del medio ambiente.  También recalca el escritor que, en los últimos años, las tecnologías y avances científicos han dado pasos gigantescos; un ejemplo de ello es la espectacular inteligencia artificial. Que los beneficios pueden ser múltiples: en la práctica médica, en la industrialización de recursos naturales, en la preservación de especies, por decir algunos rubros, pero que en el fondo no se han resuelto muchas necesidades humanas.

En conclusión, estamos en un momento único, en el cual debemos utilizar de la manera más correcta y razonable esa herramienta que es la inteligencia artificial, y que nos tocó convivir con ella. Pero siempre tener presente que nunca esta superará la esencia humana.

Referencias:

  • Publicado en el Diario Milenio, en su suplemento LABERINTO, del día 8 de noviembre de 2025, Año 22-número 1169.

En el diario La Jornada, del domingo 9 de noviembre de 2025.

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